Tendinopatía Glútea: a darle caña al booty

tendinopatia glutea, a darle caña al booty

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Tendinopatía Glútea.

¡Muy buenas a todos!

¿Recordáis de lo que hablábamos el otro día? Estuvimos comentando cosas de la tendinopatía aquílea y dijimos que no era la tendinopatía más prevalente en miembros inferiores, pero… ¿Cuál es entonces?

Al parecer, se trata de… ¡la tendinopatía glútea!

Puede que pensemos que sabemos mucho sobre ella, pero aún tenemos mucho que aprender, así que empecemos poco a poco.

¿Cómo la denominamos?

Si nos fijamos en varios estudios del siglo pasado, vemos que se usa mucho el término de “síndrome doloroso del trocánter mayor” o GTPS en inglés. Aunque este término parecía referirse a la “bursitis”, Spear y Lipscomb en 1952 vieron que parecía haber una relación entre el hallazgo de bursitis y la presencia de tendinosis1.

Actualmente vemos que se sigue utilizando el término GTPS para referirse a un dolor a la altura del trocánter, aunque la mayoría de las características del mismo se asemejen (o sean) las de una tendinopatía.

Parece que, una vez más, estamos ante un problema de semántica. ¿Qué término es más acertado? Bueno, hay quienes defienden el término inespecífico para aglutinar las posibles causas, evitar sesgos…, y quienes optan por referirse directamente a la posible fuente de síntomas principal.

De todos modos, en este artículo nos referiremos a ella como tendinopatía glútea y veremos cómo podemos abordarla.

¿Qué tengo que saber antes de nada?

La teoría habla de la afectación de los tendones del glúteo medio y/o menor, los cuales se sitúan sobre el trocánter mayor y bajo una vaina fibrosa de la cintilla iliotibial. Esta afectación puede afectar a corredores, pero es típica en gente sedentaria2.

“Espera, espera, espera… ¿Incluso el no moverme puede provocar dolor en el tendón? ¡Pero si ni lo estoy usando!”

Efectivamente. No olvidemos que la función del tendón es la de transferir fuerzas. Ante este trabajo se generan procesos anabólicos y catabólicos. Si sobrepaso con creces la carga que el tendón puede soportar, los procesos catabólicos irán al alza (eso no es bueno). Y, si la carga que le genero al tendón no es lo suficientemente alta, los procesos catabólicos también irán al alza3.

“Pero… ¿Y eso de “reposo e ibuprofeno” que he oído más de una vez?”

Pues como estáis viendo se trata de un gran error. Para que la función del tendón se mantenga, tengo que darle una carga que tolere y a la que esté adaptada. Por otro lado, si voy un poco más allá de lo que este considera “normal”, ayudaré a generar procesos anabólicos (eso es bueno)2.

Si lo vemos con perspectiva, parece que se trata de un equilibrio. Esto funciona así (o al menos lo parece) en todos los tendones, pero, además, tendremos que tener en cuenta el tipo de carga a la que sometemos al tendón.

Tipos de carga

La carga que solemos entender cuando hablamos de estos conceptos es la tensil. Es decir, el tendón digamos que se “tensa” para transmitir la fuerza muscular. Sin embargo, en determinadas partes del cuerpo, se puede generar una fuerza de compresión sobre el tendón. Es más, ambas son capaces de generar procesos catabólicos en el tendón (por si antes no había quedado claro, eso es malo).

Así que vemos que la carga influye, independientemente del tipo que sea, y lo hace para bien y para mal.

De momento, queda clarísimo que hay que saber cómo gestionar este trabajo, ¿verdad? Para ello tendremos que saber varias cosas, como la propia patofisiología del tendón que comentamos la vez pasada o la gestión de carga adecuada como hemos visto hoy.

Es algo que lleva tiempo y práctica, pero sin la parte teórica no llegamos a ningún lado. Y dado que, por ejemplo, la tendinopatía glútea tiene una prevalencia del 10-25%, creo que no os vendría mal ojear este curso.

Igualmente, ¿qué tipo de estrategias dentro del ejercicio veríais interesantes para trabajar con nuestros/as pacientes? El próximo día hablaremos de algunas de ellas, pero queremos saber cómo lo abordáis vosotros/as.

¡Hasta la próxima!

Ideas clave:

  • La tendinopatía glútea no solo puede ser la causa más prevalente de dolor lateral de cadera, sino también es considerada la tendinopatía más común de la extremidad inferior.

  • Actualmente se piensa que ciertas situaciones llevarán los procesos catabólicos al alza, provocando, consecuentemente, problemas tendinosos.

  • El tipo de cargas que se ejerzan sobre el tendón repercutirán en sus adaptaciones.

Referencias Bibliográficas:

  1. Spear IM, Lipscomb PR. Noninfectious trochanteric bursitis and peritendinitis. Surg Clin North Am. 1952:1217-24.
  2. Grimaldi A, Mellor R, Hodges P, Bennell K, Wajswelner H, Vicenzino B. Gluteal Tendinopathy: A Review of Mechanisms, Assessment and Management. Sports Med. 2015;45:1107–1119.
  3. Magnusson SP, Langberg H, Kjaer M. The pathogenesis of tendinopathy: balancing the response to loading. Nat Rev Rheumatol. 2010;6(5):262-8.
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