Influencia del Ejercicio en el Dolor Crónico

Influencia del Ejercicio en el Dolor Crónico

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Influencia del Ejercicio en el Dolor Crónico

El ejercicio o actividad física han demostrado resultados efectivos tanto fisiológicos como psicológicos en personas con dolor crónico (DC), aparte de que para el público en general es accesible y no requieren un gran equipamiento.

Se ha recomendado 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada cinco días a la semana, sin embargo, estas recomendaciones pueden ser una dosis inicial demasiado alta para las personas que experimentan DC. Es necesario evaluar críticamente la dosis de ejercicio más adecuada.

¿Cuál es el problema?

 

El personal sanitario carece de conocimiento explicito sobre la dosificación del ejercicio terapéutico, lo que puede inducir a niveles altos o bajos de ejercicio que no generen en el paciente los beneficios necesarios para crear adaptaciones biológicas requeridas.

La mayoría de los pacientes con dolor crónico todavía creen que existe un problema específico en su cuerpo que produce una entrada nociceptiva que impulsa su dolor. A menos que estas creencias puedan ser cambiadas, es poco probable que un paciente persevere lo suficiente con un programa de ejercicio para tener éxito.

En la mayoría de ocasiones, los pacientes tienen múltiples barreras para participar con éxito en el ejercicio, incluidos factores específicos del paciente, factores ambientales y factores de prestación de atención médica.

Un paciente con dolor crónico puede tener todos los déficits biomecánicos funcionales y, además, puede estar lidiando con un desacondicionamiento excesivo, miedo-evitación, depresión, dolor mediado centralmente, pérdida de papel en la familia y la sociedad y arraigados.

¿Cuáles podrían ser las soluciones?

 

Para una prescripción de ejercicio adecuada en el DC es necesario identificar y promover estrategias que faciliten la participación real; para tener éxito se debe atender a los problemas biomecánicos, cognitivo-conductuales y el funcionamiento del sistema modulador endógeno del dolor.

Eso permite a los pacientes generar confianza y reducir miedo a volver a lesionarse con el ejercicio. Este proceso ayuda a sacar a los pacientes del ciclo de miedo-evitación. A medida que los pacientes progresan su autoeficacia con respecto al ejercicio aumenta.

Esto requiere educación del paciente sobre el impacto del ejercicio en el sistema nervioso, educación dirigida a las creencias kinesiofobicas y educación sobre los detalles de cómo hacer el programa de ejercicios.

La prescripción exitosa requiere coordinación de cuidados y buena comunicación entre el fisioterapeuta y el paciente, ya que necesitan consejos específicos y detallados sobre la intensidad, frecuencia y duración del ejercicio.

Pero… ¿Cómo hacemos esto? 

Comenzar el ejercicio terapéutico con una intensidad o dosis baja y progresar gradualmente hasta una intensidad moderada según la tolerancia de cada persona. Este modelo de terapia “poco a poco” puede hacer que los pacientes sean más propensos a cumplir con los protocolos de ejercicio.

Se sabe que el ejercicio de intensidad baja a moderada (50-60% de la FC máx.) es suficiente para mejorar los síntomas del DC en muchos casos. También, es mejor aumentar la frecuencia de ejercicio a la semana, puesto que esto podría ofrecer un efecto analgésico si se ejercita una cantidad de tiempo más corta al día, durante más días.

La prescripción de ejercicio comienza con la educación del paciente centrándose en la neurociencia, la educación para que comprendan mejor el significado de su dolor  y también comprendan los beneficios del ejercicio para mejorar su sistema de modulación del dolor.

La educación también debe incluir recomendaciones de ejercicio específicas y detalladas para que el paciente comprenda exactamente lo que se supone que debe hacer y para que comprenda que las actividades de ejercicio son seguras y no las pondrán en riesgo de sufrir lesiones o volver a lesionarse.

Para fans de la neurociencia del dolor y si no eres fan… Gracias por leernos.

 

El sistema nervioso tiene un sistema modulador del dolor endógeno que tiene funciones inhibidoras y facilitadoras. La modulación del dolor se produce en las estructuras corticales, hipotalámica, mesencéfalo y del tronco encefálico, y en la médula espinal.  Además, el sistema nervioso periférico también modula la percepción del dolor. Múltiples neurotransmisores están involucrados en su percepción y modulación.  

Los contribuyentes probablemente importantes del ejercicio, incluyen la liberación de opioides endógenos y serotoninérgicos, influyendo en la activación de las vías inhibidoras del dolor espinal y supraespinal.

Ideas clave

  • Los pacientes con algunas afecciones de dolor crónico parecen tener un sistema modulador endógeno del dolor disfuncional, que en muchas ocasiones puede favorecerse con el ejercicio.

  • La educación en dolor y la exposición graduada al ejercicio parecen ser estrategias clave para la adherencia y progresión al tratamiento. 

  • Es necesario comprender el estado psicológico y físico del paciente, junto a sus creencias sobre el dolor, salud y el bienestar, antes de establecer un plan de tratamiento.

  • La prescripción de ejercicio para el dolor crónico debe abordar los problemas biomecánicos y los factores psicosociales que contribuyen al dolor y la discapacidad del paciente.

Bibliografía

  1. Kroll, HR (2015). Terapia de ejercicios para el dolor crónico. Clínicas de Medicina Física y Rehabilitación de América del Norte; 26(2), pp. 263–281. https://doi/10.1016/j.pmr.2014.12.007  
  2. Polaski AM, Phelps AL, Kostek MC, Szucs KA, Kolber BJ (2019). Exercise-induced hypoalgesia: A meta-analysis of exercise dosing for the treatment of chronic pain. PLoS ONE; 14(1): e0210418. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0210418.
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2 comentarios en “Influencia del Ejercicio en el Dolor Crónico”

  1. Muy buen artículo, los felicito. Si todos los médicos recetaron el ejercicio como lo hacen con los medicamentos hubiera menos enfermedades crónicas degenerativas.
    Saludos.

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