Tratamiento de las cefaleas secundarias: hora de blindar el cuello

Tratamiento de las cefaleas secundarias

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Tratamiento de las cefaleas secundarias: hora de blindar el cuello.

 

Hace ya unos meses estuvimos hablando de qué era eso de “cefaleas” y mencionamos algún dato interesante dependiendo del tipo del que se tratase. 

Es más, si recordáis, decíamos que existía un tipo de cefaleas cuya fuente de síntomas principal podía provenir del cuello: las cefaleas secundarias

Todo muy bonito, pero… ¿Cómo tratamos un dolor de cabeza de este estilo?

Bueno, hoy vamos a hablar un poco de ello, así que agarraos porque vienen curvas…

Vayamos por partes

Veamos, primero tenemos que estar seguros de dicha fuente de síntomas. Para ello, toca evaluar todo aquello que dijimos la otra vez, como el ROM, la sensación de rigidez, el dolor a la palpación, la relación con una lesión en la zona…

¿Lo tenemos? ¡Perfecto!

Ahora bien, ¿procedemos con terapia manual, con educación, con ejercicio…? Bueno, analicemos las opciones.

Si nos basamos en la mayoría de guías de práctica clínica para el tratamiento del dolor cervical (no necesariamente referido al tratamiento de cefaleas), veremos que, en cierto sentido, recomiendan la aplicación de estas 3 modalidades entre otras1. Eso sí, dependerá de la persona y de la situación.

Para empezar, cuando nos referimos a un dolor de cuello, podemos clasificarlo en 4 grupos, siendo los más “bajos” lo más “leves”2. Una vez estemos situados podemos hacernos preguntas como:

¿Existen factores de mal pronóstico, como ansiedad, depresión, historia previa, edad avanzada…?

¿Realmente necesita tratamiento o la HISTORIA NATURAL hará el resto? 

¿Lleva más o menos de 3 meses con dolor?

Existen algoritmos que nos facilitarán esta escala diagnóstica, así que imaginemos que hemos respondido todo…

¿Qué hacemos?

Evidencia, experiencia y consenso

Podemos encontrar evidencia señalando que no es recomendable el uso de tracciones, calor, masaje, educación (sola), determinados ejercicios, inmovilizaciones… Eso sí, dependiendo del tipo de paciente que tengamos2,3.

Por ello no podemos dar recomendaciones a la ligera sin comprender qué está ocurriendo. No solo eso, sino que cuando hablamos de grados más elevados (como un grado III), el esquema nos cambia por completo2.

Debemos atender a lo que dice la ciencia hasta el momento, teniendo presente nuestra experiencia clínica y nunca debemos olvidar que estamos tratando a una persona, no a un cuello.

“Otra vez con la misma historia de que hay que escuchar a los/as pacientes… Yo creo que ya ha quedado claro, ¿no?”

Puede ser, pero cuando somos conscientes de que los mayores factores de mal pronóstico se deben a factores psicosociales en muchas ocasiones provocados por desoír los deseos de las personas que tenemos delante, lo menos que podemos hacer es recalcar una y otra que vez que debemos realizar una escucha activa y generar una buena alianza terapéutica con ellos/as (si queréis saber más, podéis echar un ojo a esto).

Aspirando a resistir las tortas de Bud Spencer

¿Pero sabéis qué es lo mejor? Que en la gran mayoría de situaciones se recomendará el trabajo con ejercicio, es decir, se recomendará que el paciente retome actividades, cambie sus hábitos, genere adaptaciones y vaya recuperando la vida que de verdad desea.

¿La idea? Conseguir que ese cuello sea capaz de resistir lo que se le demande y que sus evidencias de seguridad superen con creces las de incertidumbre. De este modo, no solo podremos mejorar un dolor de cuello, sino que tal vez podamos mejorar sus cefaleas, aunque de eso ya hablarán mucho por aquí.

¿Qué os parece? ¿Trabajáis con ejercicio con vuestros pacientes con dolor cervical? Dadnos vuestras ideas, os leemos en comentarios.

Ideas clave 

  1. Si se nos presenta un paciente con cefaleas cuya causa pueda ser de origen cervical, antes tendremos que estar realizar un diagnóstico diferencial adecuado.
  2. Una vez hecho, realizaremos una serie de preguntas para situarnos en el contexto real de la persona que tenemos delante y recomendar un tratamiento.
  3. Dicho tratamiento puede aglomerar diferentes estrategias, pero el ejercicio debe estar presente con el fin de generar las adaptaciones pertinentes en cada caso.

Referencias bibliográficas

  1. Parikh P, Santaguida P, Macdermid J, Gross A, Eshtiaghi A. Comparison of CPG’s for the diagnosis, prognosis and management of non-specific neck pain: a systematic review. BMC Musculoskelet Disord. 2019;20(1):81
  2. Côté P, Wong JJ, Sutton D, Shearer HM, Mior S, Randhawa K, et al. Management of neck pain and associated disorders: A clinical practice guideline from the Ontario Protocol for Traffic Injury Management (OPTIMa) Collaboration. Eur Spine J. 2016;25(7):2000-22.
  3. Bussières AE, Stewart G, Al-Zoubi F, Decina P, Descarreaux M, Hayden J, et al. The Treatment of Neck Pain-Associated Disorders and Whiplash-Associated Disorders: A Clinical Practice Guideline. J Manipulative Physiol Ther. 2016;39(8):523-564.e27. 
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